15.- ¡Viva el Estado Aragonés!
Cogemos la pluma y nos tiembla la mano de emoción. ¡Quién no la siente en estos momentos en que el sol de la libertad nos alumbra de nuevo!
La alegría invade nuestra alma atormentada por una porción de años de esclavitud, de sumusión forzosa y siempre a merced de caciques y centralistas españoles.
Estamos sonrientes y alegres como el presidiario al abandonar la cárcel, a la que injustamente estuvo sometido.
¡Libertad!... Majestuoso y sublime nombre que encierras toda la magnitud de la Humanidad. Solamente conocen los que de ti han estado privados, no los potentados, los magnates, los...
Aragón, pueblo esclavo, hoy también se asocia a la fiesta y rinde culto a la nueva Aurora que viene a iluminarnos. ¡Si Costá viviera...! Si Pi y Margall pudiera ver desde su fosa civil el triunfo de sus doctrinas... ¡qué nos diría!
Estos hombres nacen pronto, pero no en valde es el trabajo; siembran y esparcen, y luego el pueblo recoge sus frutos si no se deja llevar por ciegas pasiones, por falsos engaños.
El canto a la libertad del hombre es sublime; pero más lo es del pueblo aragonés que desde la pérdida de sus fueros fue un pueblo esclavo de su cobardía y de su miseria... La personalidad aragonesa no apareció por ningún lado: pasó el triste calvario de resignarse a ser una mísera región decretada por el odioso Centralismo que siempre hemos combatido. Hoy Aragón recobra su personalidad y entra de pleno a formar parte en el concierto de las nacionalidades ibéricas.
Satisfechos estamos de haber aportado nuestro óbolo o grano de arena a la nueva casa aragonesa: no todos lo pueden decir con la satisfacción que nosotros, los aragonesistas lo decimos.
Nuestra semilla de ayer da hoy sus frutos.
El viva que lanzamos al encabezamiento de estas cuartillas ha sido siempre nuestro leal lema consagrado en las bases de régimen autónomo, que aprobamos en nuestro segundo Congreso de Juventudes Aragonesistas celebrado en Barcelona en octubre de 1919.
Cantemos, gozosos, alegres, sonrientes, la victoria de nuestros principios federativos expuestos en nuestra doctrina.
Aquellos que nos llamaban ilusos, liristas, románticos, soñadores, ¿qué dirán ahora?
Ningún ideal se consigue sin sacrificio.
Imitando a un vejete de esta villa, tembloroso por sus años, don Ramón Mur, también digo como él ha dicho: «Ya puedo morirme esta noche; ya he visto la República». Yo también; ya he visto la libertad de Aragón.
Fuente: El Ebro, 167, abril de 1931. Aparece también, con el título de ¡Viva la República Aragonesal en El Ideal de Aragón, 32, 20 de abril de 1931. |