25.- Por un frente autonomista ibérico.
Lanzada la idea por los señores Castelao, galleguista y Marco Miranda, valencianista, de ir a formar un frente autonomista ibérico, nosotros, los nacionalistas aragonesistas no cabe decir con el fervor que nos unimos a tan magna obra. No es de ahora que digamos que la solución española no es otra que la federación de los pueblos diversos que forman el Estado español. Lo hemos dicho siempre, lo decimos ahora con el mismo entusiasmo que lo hemos dicho siempre sin otro particular que hasta ahora no se nos ha comprendido. Hoy, podemos decir ya, que se nos comprende un poco más. Y, no solamente se nos comprende sino que llegan a nosotros voces alentadoras, ya no avergonzadas de llamarse aragonesistas y hasta nacionalistas. Eso, para nosotros, más que una fuerza alentadora es un estímulo que vemos en los aragoneses. La apatía de antaño va desapareciendo por momentos de nuestros paisanos. He ahí el triunfo de los ideales.
Con respecto al Manifiesto que se anuncia ignoramos cómo y de qué manera va a enfocarse ni sabemos qué fuerzas van a firmarlo; esperamos su redacción. No creemos se echará de menos la personalidad de Aragón ni tampoco se prescindirá de la labor nuestra, porque en tal caso sería un desacierto que no tendría explicación de ninguna clase. Hablamos en estos tonos elevados porque nos corresponde hacerlo así. Aragón es Aragón. Si algún presuto historiador trata de eliminarnos, de borrarnos del concierto nacional peninsular, sépanlo los amigos de Valencia y de Galicia que la obra quedará a medio hacer. Aragón es el eje del problema nacionalista ibérico; no se olvide ese detalle. Ni pisamos ni nos dejamos pisar. Tenemos nuestra historia y nuestra personalidad mejor definida que otros muchos pueblos peninsulares. Eso quiere decir que iremos donde vayan los demás. Nosotros jamás hemos pensado boycotear [sic] la pretensión de ningún pueblo peninsular ni tampoco sacarle [sic] importancia para engrosar la nuestra. Nos vasta con lo que tenemos y no pretendemos atribuirnos cosas que luego hayamos de devolver.
Aragón ahora renace como renace Galicia, Valencia, Vasconia, Andalucía y la misma Castilla.
Debe reconocerse también, que los catalanes han sufrido un error al encastillarse en su propia casa y sobre todo olvidarse de Aragón, pueblo al cual [sic] más que arrimo posee una afinidad como en [sic] ningún otro de la Península.
La historia, las costumbres, la manera de ser, el comportamiento y hasta (con perdón de algunos), la lengua.
Vayamos, pues, a formar el frente autónomo peninsular y ayudarnos [sic] mutuamente que fácil será conquistar la Federación que todos anhelamos.
Fuente: Renacimiento Aragonés, 7, 15 de enero de 1936. |